Amo mis materias y a mis profesores, pero no me gusta lo poco que estoy en ella, siento que podría aprender más, que estoy perdiendo tiempo muy valioso, mis compañeras no me enseñan nada, las detesto.
Casi siempre estoy sola, sólo tengo compañía en los trabajos de equipo, en los cuales me buscan porque soy cumplida y hago la gran mayoría.
Odio, odio, odio estar rodeada de tantas mujeres.
En realidad no conozco a nadie, no me llevo con nadie, no hablo con nadie.
Los profesores están fascinados conmigo. Participo, pongo atención, les ayudo, comento, busco más sobre los temas, soy cumplida, responsable y tranquila.
Soy la que sabe los horarios, las tareas, las fechas, los procedimientos para cualquier cosa.
A mí me avisan si tienen problema, si les falta algo. Soy a quien buscan para aclarar dudas, para que les ayude. A mí se dirige el coordinador, a quien le pregunta por las demás.
¿Estoy haciendo lo mismo en todas las áreas?
Me siento invisible. Como si dieran por hecho mi presencia. Soy la palanca de auxilio.
¿Soy eso? ¿Sólo eso?
Prometí no volver a mirar hacia lo que era antes mi vida. Bloquearé esos pensamientos.
Necesito algo, pero no sé cómo conseguirlo.
No soy feliz.
Siento que la gente me da importancia cuando necesita algo y ya que lo consigue me jala hacia atrás y me convierto en una espectadora, y continuo caminando hasta que alguien vuelve a necesitar algo.
Miro mis amistades. Es lo mismo.
¿Soy un bombero? ¿Qué soy?
No entiendo a Dios.
Pensé que esto era para hacerme crecer, para ayudarme a ser mejor, para pulir mi caracter.
-¡Ja! Convivir con puras mujeres. Seguramente Dios quiere enseñarme algo.
No he aprendido nada que no sepa. ODIO ESTAR CON PURAS MUJERES.
¿Soy sexista?
¿Qué tengo en contra de la mujer? Yo soy mujer.
*se hace bolita en su rincón*
No sé. No puedo. No quiero.
Estúpida mente.
Estúpidos sentimientos.
Soy tan patética.