lunes, 28 de octubre de 2013

Tal vez estoy destinada a estar sola.

Tengo que ser sincera, no me gusta mi escuela.
Amo mis materias y a mis profesores, pero no me gusta lo poco que estoy en ella, siento que podría aprender más, que estoy perdiendo tiempo muy valioso, mis compañeras no  me enseñan nada, las detesto.
Casi siempre estoy sola, sólo tengo compañía en los trabajos de equipo, en los cuales me buscan porque soy cumplida y hago la gran mayoría.

Odio, odio, odio estar rodeada de tantas mujeres.

En realidad no conozco a nadie, no me llevo con nadie, no hablo con nadie.

Los profesores están fascinados conmigo. Participo, pongo atención, les ayudo, comento, busco más sobre los temas, soy cumplida, responsable y tranquila.

Soy la que sabe los horarios, las tareas, las fechas, los procedimientos para cualquier cosa.
A mí me avisan si tienen problema, si les falta algo. Soy a quien buscan para aclarar dudas, para que les ayude. A mí se dirige el coordinador, a quien le pregunta por las demás.

¿Estoy haciendo lo mismo en todas las áreas?
Me siento invisible. Como si dieran por hecho mi presencia. Soy la palanca de auxilio.

¿Soy eso? ¿Sólo eso?

Prometí no volver a mirar hacia lo que era antes mi vida. Bloquearé esos pensamientos.

Necesito algo, pero no sé cómo conseguirlo.

No soy feliz.

Siento que la gente me da importancia cuando necesita algo y ya que lo consigue me jala hacia atrás y me convierto en una espectadora, y continuo caminando hasta que alguien vuelve a necesitar algo.

Miro mis amistades. Es lo mismo.
¿Soy un bombero? ¿Qué soy?

No entiendo a Dios.
Pensé que esto era para hacerme crecer, para ayudarme a ser mejor, para pulir mi caracter.
-¡Ja! Convivir con puras mujeres. Seguramente Dios quiere enseñarme algo.

No he aprendido nada que no sepa. ODIO ESTAR CON PURAS MUJERES.

¿Soy sexista?
¿Qué tengo en contra de la mujer? Yo soy mujer.

*se hace bolita en su rincón*

No sé. No puedo. No quiero. 
Estúpida mente.
Estúpidos sentimientos.

Soy tan patética.

jueves, 24 de octubre de 2013

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No entiendo.

De verdad no entiendo cómo haré que esto funcione si tú no me ayudas.
Vas como si nada haciendo latir mi corazón rápidamente y luego de la nada me cortas la respiración y me ahogas.

Dices algo hermoso y cortas con el momento como arrepintiendote de lo que dices.

Juegas con mi mente. Juegas con mis sentimientos.

¿Sabes lo que quieres?

¿Sabes lo que causas?

Lo dudo.

Me tienes girando alrededor del sol sin poder voltear a ver la luna. Empiezo a quemarme. Trato de mantener la distancia, pero lo haces tan imposible. Me dejas mirar de reojo esa oscuridad placentera, y cuando por fin comienzo a prepararme para dar el giro, me tomas de los hombros y me enderezas. Es cansado.

No sé qué, ni quién soy para ti.

Esto ya no es una amistad.
Los demás lo notan y preguntan.

Lo saben. Saben lo que siento.
 Los confundes igual que a mí.

Me da pánico decirte las cosas. Te las tomas como si te atacara, cuando en realidad sólo quiero que te des cuenta. Me afectas, no al grado de que ya no quiera la vida y haga maletas para mi rancho. No te doy tanto poder y no me creo un mundo de caramelo donde recostados, mirándonos, volamos juntos en una nube, pero si me ilusiono, obviamente no me dejo soñar, aunque si fantaseo.

¡Arg! No sé cómo explicarte, pero si entendieras que no tienes que preocuparte...

Me molesta/afecta más el hecho de que no sepas lo que siento por ti y tenga que actuar como si nada y aguantar tus tratos, que el hecho de que estés consiente y me rechaces.

¿Qué voy a hacer contigo?

Me fascinas.

Estoy completamente enamorada de ti.

Eso es todo.

¿Puedes ser valiente y decidirte de una vez (o al menos ser claro conmigo y no sólo palabras, sino también actos) por favor?

Gracias.


martes, 15 de octubre de 2013

Secrets.

What is your deepest, darkest secret, the one you’d never tell us all? 
Right now there is a war going on in your brain…Your cingulate cortex desperately wants to tell the truth but your orbital prefrontal cortex is simulating how bad things will be if you actually spill the beans. If the prefrontal cortex wins you level of stress hormones goes up, if your cingulate cortex wins your stress level drops. SO if it’s biologically healthier to confess our secrets then what is it about the human nature that makes us fight so hard to keep them hidden? Freud once said “No mortal can keep a secret. If his lips are silent, he chatters with his fingertips; betrayal oozes out of every pore.” Think old Sigmund might have been on to something. Although we may be desperate to keep our secrets, the harder we try to bury them the more they rise to the surface. We are neurologically compelled to confess. And that’s a good thing. Cause confession is good for the body, the brain, might be good for the soul if you believe in that sort of thing.” ~ ‘Perception’



What I actually feel about you is my biggest secret. 

sábado, 12 de octubre de 2013

¿Cómo puedo quererte tanto?



En cada oportunidad donde mi mirada se fija en ti, en cada parte del abrigo que es tu piel, en la hermosura que encuentro en cada detalle tan tuyo.

Esa suavidad que hay en tu cabello, en ese remolino que juega con él y te peina y te despeinada a la vez.

En tu espalda tosca y la forma en que tu cintura gira haciendo contraste a ese trapecio invertido.

Tus poros que sobresalen a depender del clima.

Esos dos lunares de tu oreja derecha y las ganas que me dan de morderlas suavemente y besarte el cuello, y besar tu espalda.

Esos tres lunares cercanos a la sombra que parte tu espalda.

Tus manos grandes, tus dedos largos.

Tus cejas, tan pobladas, tan perfectas para enmarcar aquello en lo que tanto me pierdo.

¿Cómo no volverme loca si todo cuanto veo me recuerda lo grande y perfecto que es Dios?

Hermosura, belleza, perfección, detalle, eso eres, en eso te cubres.

martes, 8 de octubre de 2013

What is being in love, then?

When we fall in love with someone, we think about them constantly. But we’re not just thinking about them, we’re building an internal model—a simulation that helps us predict what they’ll think or how they’ll feel. Of course, relationships get into trouble when the simulation meets reality. 
Which begs the question. Do we ever really fall in love with another person, or just with our idea of who they are?
— Dr. Pierce, from the show Perception